Hace unos días, a través de un hilo de publicaciones de Linkedin, recalé en un debate donde técnicos y especialistas compartían sus buenas y malas experiencias en el mundo de la accesibilidad, todo ello a raíz de la fotografía de una rampa de gran pendiente colocada junto a unas escaleras.

Para los que nos movemos en el mundo de la accesibilidad esto no es nada nuevo, y por desgracia es más habitual de lo que debería. Vivimos en un mundo donde las personas de movilidad reducida no lo tienen nada fácil porque cada día tienen que librar muchos obstáculos. Y el más difícil de salvar, sin duda, la falta de concienciación que la sociedad tiene acerca de la accesibilidad.

Y no estamos concienciados en accesibilidad porque muchos no saben lo qué significa ni lo que implica moverse por el mundo en una silla de ruedas, o con la ayuda de un andador o un bastón.