Es algo inherente a cualquier empresa o tarea profesional: Los problemas.

Surgen cuando menos te lo esperas y pueden dar al traste con tu trabajo y el de tu gente.

Aportar soluciones, así en genérico, es complicado. Las fórmulas magistrales rara vez funcionan, es más, puede que ni siquiera existan. Y desde luego, si yo las conociese sería ahora mismo un consejero codiciado por grandes empresas… Que tampoco es el caso.